jueves, 17 de febrero de 2011

Dzanga-Sangha, un tesoro naural en el corazón de África


La República Centroafricana, situada en el corazón de África, alberga un gran tesoro en su interior: el parque natural Dzanga-Sangha mundialmente reconocido por sus bosques tropicales y por su diversa fauna. Gorilas, antílopes, elefantes, búfalos y una multitud de aves pueblan estas tierras, enriquecidas a su vez por una próspera cultura local.


Bayanga es la sede administrativa del parque y el hogar de aproximadamente 4000 personas que habitan en casas construidas con madera y hojas de palma. Un pueblo originalmente constituido por pescadores que ha visto cómo su población aumentaba a partir de la construcción de un aserradero industrial. Sin embargo, la población nativa, mayoritariamente  formada por pescadores, cazadores y agricultores, ha sabido conservar un estilo de vida tradicional contribuyendo con ello a acrecentar el encanto de la región.

La reserva natural de Dzanga-Sangha se sitúa en la parte sur-occidental de la República Centroafricana y cuenta con un área total de más de 4000 km2 habitada por grandes mamíferos y multitud de aves.

Los elefantes del bosque, de menor estatura que los elefantes de sabana, se pueden encontrar organizados en familias matriarcales lideradas por la hembra más antigua y más experimentada de la manada. Resulta todo un espectáculo observar como familias enteras de elefantes se dan baños de lodo.

En los claros del bosque, se pueden encontrar con frecuencia manadas de búfalos de bosque, también conocidos como búfalo enano, alimentándose de hierbas y juncos.

En Dzanga-Sangha también vive la especie más grande de antílope de los bosques, el bongo, que sólo puede encontrarse en unos pocos lugares de África.

Además, la reserva forma parte del hábitat natural del gorila occidental. Esta especie de gorilas todavía resulta bastante desconocida ya que es muy complicado observarles mientras viajan por las selvas de África Central en busca de alimentos.

La temperatura media de la región oscila entre los 24° y 29°, y las precipitaciones suelen repartirse en dos periodos: la estación larga de lluvias (entre octubre y noviembre) y la temporada corta (mayo y junio). Por ello la época ideal para visitar estos extraordinarios parajes son los meses comprendidos entre diciembre y marzo.

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