domingo, 20 de febrero de 2011

(In)Decisiones

Adoptar decisiones era la parte que más me dolía,
la que me llevaba por la calle de la amargura.
Pero una vez que tomaba la decisión me limitaba a seguirla...
Por lo general, con el alivio que daba el haberla tomado.
(Crepúsculo - Stephanie Meyer)


¡Qué gran verdad! Alguna vez he escuchado por ahí que la vida es simplemente un conjunto de millones de decisiones que van condicionando el camino a seguir. Decisiones correctas e incorrectas, obviamente.

Es cierto que nos pasamos el día tomando decisiones, la mayoría de ellas frívolas. ¿Qué pantalón me pongo? ¿Qué como de postre? ¿Qué hago esta tarde? Pero también es cierto que en algunas situaciones lo que decidamos no importa, ya que no depende de nosotros la dirección que vaya a tomar nuestra vida con respecto a ese asunto en concreto. También existen las decisiones en conjunto, esas que tomamos con aquella persona con la que vamos a compartir ese trayecto de nuestra vida.

Decisiones importantes, superficiales, triviales, serias, erróneas, acertadas… Decisiones espontáneas, decisiones que nos hacen reflexionar durante mucho tiempo, decisiones que jamás tomamos… Estas últimas me parecen las más peligrosas, sin duda alguna. Aunque no siempre la ponga en práctica, apoyo la filosofía de que en general es mejor arrepentirse de algo que has hecho que de algo que jamás hiciste.

¿Y todo esto a qué viene? Pues a que llevo unas semanas tratando de tomar una decisión que puede ser muy importante para mi carrera, pero también puede ser un verdadero fracaso. He pedido opinión a diferentes personas y sus consejos, tan distantes unos de otros, no han conseguido sino confundirme todavía más. No tengo ni idea de cuál es la decisión correcta y tengo tal desorden de ideas que creo que en cualquier momento me va a explotar la cabeza. Reconozco que tengo mucho miedo de las consecuencias que pueda tener. Me aterra condenar al fracaso mi posible carrera futura por tomar ahora la decisión equivocada.

El profesor Joaquín Aguirre me dijo el otro día algo así: “Este mundo casi siempre depende de conseguir una carambola, pero tienes que ser tú quien la provoque”.

¿Debo intentar provocarla o seguir esperando?

¡Gracias por las visitas! Os leo abajo ;)

3 comentarios:

  1. ojala hablemos y yo te doy mi opinion,jejeje

    besitos

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  2. La verdad es que no es fácil tomar según qué decisiones.
    Yo, para que mentir, soy más de esperar que de provocar la carambola, pero en esto no sabría que opinar. Seguro que has recibido consejos de gente que sabe más del tema. Pero bueno, teniendo las dos posibilidades, quizá esperar un poco te ayude a aclarar más tus ideas. Siempre que no tengas en mente que cada día que pasa es una cuenta atrás, claro.

    En fin, sea lo que sea, espero que vaya bien! =)

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  3. Decidas lo que decidas tendrás todo mi apoyo y SIEMPRE serás una GRANDÍSIMA escritora! ^^

    Para que una carambola salga perfecta las bolas tienen que estar colocadas en su punto justo.

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