martes, 9 de agosto de 2011

Propinas obligadas


Hay veces que hasta a la más pacífica de las personas se le despiertan los instintos asesinos, y esta es una de esas veces.

No sé si recordaréis que hace unos días os dije que llevaba muchos días esperando dos paquetes (los que me seguís en Twitter lo sabéis fijo xD). Bueno pues uno viene de Inglaterra y el otro de España y ambos deberían haber llegado el 24 de julio. Todavía no han venido y nadie sabe dónde están. Como ahora en verano el cartero sólo reparte dos veces a la semana (me parece patético) esperaré hasta el jueves y si no los trae me iré a la oficina central a montar una que será memorable.

El objetivo del post no era contaros mi frustración si no plantear una reflexión. Correos dispone de un servicio de correo ordinario, pero a su vez está el Certificado que “asegura” que el paquete no se va a perder. Es decir, te tengo que pagar más porque si te pago la tarifa normal quizá hagas mal tu trabajo, pierdas lo que envío y encima no podré quejarme. Yo estoy perdiendo dinero del envío de los ejemplares de El jardín de atrás por este motivo.

Y ahora es cuando me pregunto… ¿qué pasaría si los demás profesionales hicieran lo mismo? Echemos un poquito de imaginación un momento. 

1) Somos padres y estamos en la reunión del colegio de nuestros hijos. Llega la profesora y nos dice:
- A lo mejor me confundo al enseñarles el abecedario y los números. Pero si pagáis 100€ más de la matrícula de este curso, os aseguro que se lo enseñaré todo correcto.

2) Estamos en el hospital, a punto de entrar en quirófano porque nos tienen que operar de algo. Entonces llega el anestesista y nos dice:
- A lo mejor me equivoco al ponerte la anestesia pero, si me pagas X más, te aseguro que no habrá ningún problema.

3) Ahora estamos en un restaurante, esperando para comer cuando de pronto sale el cocinero y se acerca a nuestra mesa:
- Puede que me confunda al echar los ingredientes y sufran una intoxicación. Ahora bien, si pagan 30€ más por cabeza, les aseguro que prepararé una comida exquisita.

Si esto sucediera a todos nos escandalizaría. Nos iríamos del restaurante, saldríamos corriendo del hospital con camisón y todo, y cambiaríamos a nuestros hijos de colegio. ¿Por qué con Correos nos parece lo más normal del mundo? Quizá porque estamos “atrapados” y no tenemos más alternativas.

Obviamente todo el mundo se puede equivocar, pero gente que tiene bajo su responsabilidad cosas tan importantes debería mantener una atención del 200% cuando está trabajando.  Todos podemos tener un día malo, pero este mes los carteros de mi barrio todavía no han tenido ninguno bueno…

3 comentarios:

  1. Ja,ja,ja... Pero Inés, te noto muy mosqueada con los de correos... no me extraña, yo envié unos paquetes el martes pasado y no han llegado y empiezo a pensar en un asalto a la oficina para pedir explicaciones...
    ¿Qué tal va la nueva novela? Ya me contarás como lo llevas, le tengo unas ganas (sí, picaste mi curiosidad al decirme que me iba a sorprender, jejeje) Besos!!!

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  2. Inútiles, inútiles everywhere...

    El dinero lo puede todo y seguro que si a los de correos les pagas aún más, te lo llevan a casa, te abren la carta y te la leen ;)

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  3. Es una vergüenza!! Así trabaja cualquiera, no hay derecho a que hagan estas cosas. Besos

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