sábado, 21 de abril de 2012

Los Juegos del Hambre. La peli.


Extraña. Muy extraña es la sensación que me dejó anoche el gran estreno del año. Salí del cine pensando que ni me había gustado, ni me había disgustado, sino todo lo contrario. Es rara y realmente todavía sigo sin asimilar lo que me provocó.
Quizás es culpa mía. Me esperaba mucho más. Llevaba semanas entusiasmándome cada vez más gracias a las conversaciones con la que ayer fue mi compi de sala, Nia, de Perdidas entre páginas.
Me cuesta expresarlo todavía hoy y además tampoco quiero hacer demasiados spoilers por los que aún no la hayan podido ver. Haré lo que pueda…
La película es lenta; excesivamente lenta durante la primera hora. Se detiene demasiado para explicar todo tal cual, pero a la vez (aunque suene contradictorio) pasa por encima de muchos detalles importantes, cogiendo las explicaciones con pinzas y haciendo que parezca superficial. De hecho, a nuestros acompañantes, que no habían leído el libro, les costó entender algunas cosas (como el por qué de que el nombre de Gale estuviera tantas veces en la urna mientras el de Prim solo una) y de otras ni siquiera fueron conscientes hasta que no se lo dijimos al salir del cine.
Cuando por fin llegan a la arena, el ritmo al fin cambia y comienza a ser más rápido y con más acción. Las escenas de lucha son buenas, no aptas para niños (en la fila de delante había una inconsciente madre con tres niños pequeños que en cuanto empezó el movimiento se tuvo que salir de la sala).
Se nota que Jennifer Lawrence se ha esforzado mucho por dar vida a Katniss. Sin embargo no termina de conseguir transmitir todo el sufrimiento y todas las dudas que invaden a nuestro Sinsajo (claro que en el libro lo más representativo son sus pensamientos y aquí no podemos oírlos, aunque tampoco consigue dejarnos que los leamos en sus actos). No se aprecia tampoco la agonía de la sed (que fue una de las cosas que más me agobió mientras leía) y la sordera de la prota dura 10 segundos.



El juego de los “amantes trágicos” también está representado de forma muy superficial. Y aunque adoro a Josh Hutcherson esta vez, incluso él, me ha dejado fría. 
El doblaje no ha estado tan mal como pensaba. Sólo en determinados momentos como el “me presento voluntaria” ha rechinado de forma notable.
He echado muchísimo de menos la banda sonora. Tanto bombo que le dieron y al final no suena nada durante toda la película.
Y en ocasiones las cámaras terminan por marear al espectador.
Sé que me dejo miles de cosas en el tintero pero es que realmente sigo con una sensación rara. Como película no está mal, una peli más. Pero no consigue transmitir todo eso que sí transmite la novela: la angustia, el dolor, las dudas… e incluso el Capitolio tampoco se da a conocer cómo es verdaderamente.
Tendré que volver a verla. Algún día; que el cine está muy caro.
De momento, me quedo con el libro sin pensarlo ni un instante.

martes, 17 de abril de 2012

El secreto de Lucía Morke - Ines Macpherson


Lucía es una joven de 16 años, amante de los cuentos y novelas de terror, que trabaja por las tardes leyendo para un vecino ciego. Un día, mientras está decidiendo cuál será su próxima lectura, las páginas de un libro le devuelven una carta de Hugo, un amigo especial que desapareció hace algún tiempo sin dar ningún tipo de explicación.
Decidida a saber qué fue de él, Lucía remueve cielo y tierra hasta encontrarlo. Ahora Hugo vive con su tío, que se dedica a investigar leyendas urbanas.
Finalmente consiguen reunirse pero, cuando todo parece ser perfecto, Hugo la cita en un hotel abandonado en Los Monegros.
Lucía no duda en acudir al encuentro de su chico, pero al llegar allí lo único que le espera es un hotel vacío y la brújula que un día regaló a Hugo. A partir de ese momento, su vida dará un giro espeluznante.

Cuando empecé a leer este libro iba con el miedo metido en el cuerpo. Yo soy muy miedica y temía que después de sumergirme en la historia no consiguiera conciliar el sueño. Sin embargo finalmente no ha sido así. La historia me ha mantenido en vilo, intrigada y enganchada de tal manera que no era capaz de dejar de leer. En algún momento me he llevado algún que otro sobresalto, pero no he pasado miedo (cosa que realmente agradezco jaja). 
La protagonista en un principio me ha gustado, pero a medida que iba evolucionando me ha empezado a gustar cada vez menos. Empieza a dejarse influenciar por los demás y se convierte en una inconsciente. En varios momentos me han entrado ganas de gritarle que cómo se le ocurría hacer semejante estupidez.
El estilo de mi tocaya es de esos que tantísimo me gustan. Va a lo que va, describiendo lo que es necesario para introducirnos en el ambiente en el que se desarrollan los acontecimientos pero sin detenerse en cosas que no tienen importancia. Durante toda la novela mantiene un ritmo rápido, fresco y perfecto para una novela juvenil.
El libro me ha gustado mucho, lo he disfrutado y me ha tenido atrapada desde la primera hasta la última página.

Citas favoritas
“No es necesario haber muerto para convertirse en fantasma. Es simplemente cuestión de tiempo.
Las personas que dejamos atrás se van alejando en el recuerdo hasta volverse borrosas y espectrales. Al final, llegamos a dudar de que hayan existido. El pasado se confunde con los sueños, los muertos con los vivos, lo visible con lo invisible, y se hace imposible saber si fue real o no.”



lunes, 9 de abril de 2012

La clave Gaudí - Esteban Martín y Andreu Carranza


El alzheimer está causando estragos en la mente de Juan Givell y pronto le hundirá en la más oscura de las lagunas. Por ello, ha llegado el momento de contarle a su nieta María que pertenece a una organización secreta, los caballeros Moria, a la que también pertenecía Gaudí antes de morir; que su objetivo ha sido desde hace siglos cuidar y ocultar un secreto del cristianismo y que ella es la elegida para cumplir la profecía.
Entre la incredulidad, la curiosidad y el miedo, María, acompañada en todo momento por Miguel, el amor de su vida, empezará una frenética carrera contrarreloj por Barcelona y las obras de Gaudí, descifrando símbolos, resolviendo acertijos y huyendo de los Hombres Ménsula para tratar de cumplir la misión para la que su abuelo llevaba entrenándola toda su vida.

El libro está dividido en varias partes y, no sé si será cuestión de que está escrito por dos autores, pero se nota muchísima diferencia entre unas y otras. Mientras unos trozos (como la parte final) son entretenidos, amenos, de ritmo rápido y se leen sin casi darte cuenta; otras partes resultan aburridas, lentas y parecen interminables.
Además (tenía que decirlo) he encontrado una falta de ortografía de esas que hacen que se te salten las lágrimas. 
Las descripciones de la ciudad (ahora que estoy viviendo en Barcelona) y de las obras de Gaudí son exhaustivas y, aunque no suelen gustarme las novelas que se detienen demasiado en describir, esta vez no me han estorbado.
No sabría decir si el libro me ha gustado o no. Sería un fifty fifty. Las partes rápidas me han gustado, las partes lentas me han aburrido.
Si os gustó El Código Da Vinci, posiblemente os guste La clave Gaudí. A mí ese género no termina de convencerme y también quizá por eso me ha resultado más complicada la lectura.