miércoles, 19 de junio de 2013

El pez sigue flotando – Dolores Medio

¡Hay tantos libros en el mundo y tan poco tiempo para leer! Y por eso hay veces que dejamos pasar verdaderas maravillas, sin darles siquiera la oportunidad a demostrarnos que merecen nuestra atención. Normalmente nos centramos en las novedades, en los best-sellers, y nos olvidamos de que hay libros poco conocidos, que fueron escritos hace años y que siguen ahí, deseando que alguien los tome entre sus manos y devore sus páginas. Afortunadamente, muchas veces por casualidad, alguno de estos pequeños tesoros cae en nuestras manos y nos atrapa entre nuestra curiosidad y la magia que posee un libro antiguo.

983861_460534337363286_1222947513_nEso me ha pasado con El pez sigue flotando, de Dolores Medio. No tenía ni idea de la existencia de esta novela, publicada en 1959, ni de su autora. Mi padre recordaba el título porque de niño lo veía en la estantería de la casa de su abuela y hace unas semanas lo compró por la friolera de 1€ (para que después diga la gente que leer es caro). Después me lo regaló jijiji.

El pez sigue flotando cuenta la historia de los inquilinos de un edificio madrileño a finales de la década de los cincuenta. El argumento no tiene ningún misterio pero la estructura es muy original.

La protagonista es Lena Rivero (el álter ego de Dolores Medio), una escritora que utiliza a sus vecinos a modo de personajes de una novela. La historia de cada uno de ellos es independiente, pero a la vez (porque es imposible lo contrario) se entremezclan a través del patio de luces del edificio.

Los capítulos son cortos y cada uno lleva como título el nombre del personaje P1040816que lo va a protagonizar. Cada inquilino actúa cómo buenamente puede (dentro y fuera de sus casas) ante el atento oído de sus vecinos y la firme mirada del pez (representación de la Dictadura) de plástico del acuario que descansa sobre la mesa de Lena Rivero que, a pesar de todo, siempre permanece imperturbable, flotando, vigilando que cada cual cumpla su papel sin sobrepasar los límites establecidos por la sociedad del momento.

Además de haberme entretenido con la narración, me ha parecido muy interesante comprobar lo distinta que era la literatura de hace apenas cincuenta años: las normas ortográficas y gramaticales, la estructura argumental, el vocabulario…

Y tener en mis manos un libro desgastado, pasar sus páginas amarillentas que desprenden olor a libro antiguo… Decidme lo que queráis pero eso jamás podrá igualarse por mucha tecnología moderna que se utilice…

Me alegro de haber tenido la oportunidad de disfrutar de este libro. Y creo que ya tengo otro parecido, aunque aún más antiguo, esperándome en casa :)

1 comentario:

  1. Muchas veces nos centramos solo en las novedades y no vemos que hay auténticas joyas esperándonos por ahí a que nos fijemos en ellas ... Yo no había escuchado hablar de este libro, pero me lo anoto =)

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