lunes, 10 de febrero de 2014

La ladrona de libros – Markus Zusak

En medio de la Alemania nazi, Liesel Meminger es acogida por Hans y Rosa Hubermann. Él, un pintor que toca el acordeón. Ella, una mujer con cuerpo de armario y genio de hierro. Liesel se convertirá en una ladrona de libros, amando y odiando las palabras, entre clases de lectura, bombardeos, desfiles de judíos y la muerte, que acecha en cada esquina.

Durante la mayor parte del tiempo que he pasado leyendo este libro, me he sentido como un extraterrestre. Solo había leído reseñas excelentes de él y para mí ni siquiera se ha acercado a esas grandes críticas recibidas. Me explico muy brevemente:

20140210_100653Los personajes me han encantado. Todos son fuertes pero tiernos a la vez, incluso la dura Rosa Hubermann. Mis preferidos son Liesel, la ladrona de libros,  esa niña frágil que poco a poco se va convirtiendo en una mujer fuerte; y Hans Hubermann, el padre de acogida de Liesel, un ser humano sensible y solidario, a pesar del duro momento que le toca vivir. Y la relación tan especial que surge entre ellos es mágica y preciosa. También me ha gustado mucho la amistad tan extraordinaria que crece entre Liesel y Rudy, su vecino de al lado.

La elección de la narradora me ha parecido muy original; desde luego, cuando tuve el libro por primera vez en mis manos, no imaginaba para nada que sería ella quien nos explicara los hechos.

Y entonces, ¿cuál es el problema?

Lo que me ha estropeado la historia ha sido el modo en el que esta está escrita. Las descripciones son excesivas y el ritmo es lento, lentísimo, hasta resultar cansino. Por mucho que lees, es como si no avanzaras, entreteniéndote en aspectos que no parecen necesarios para la narración. Me ha dado la sensación de que es la típica novela que podrían contarnos en 300 páginas pero que, por alguna razón que se escapa a mi entendimiento, el autor ha decidido contar en más de 500 para así saciar la idea errónea de que un libro gordo siempre es mejor que uno más fino. Las primeras 300 páginas han sido casi un suplicio.

El libro mejora un poco a partir de la mitad para culminar en un final muy emotivo y que, sin duda, es lo mejor de todo el libro junto con los personajes. Esos dos elementos salvan el libro, básicamente.

No creo que vuelva a leer nada de este autor. Lo que sí me gustaría es, cuando pase el tiempo y se me cure un poco la resaca del libro, ver la adaptación cinematográfica de La ladrona de libros. Me han dicho que está bastante bien y espero poder, por fin, disfrutar de la preciosa tragedia de Liesel Meminger.

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