jueves, 20 de febrero de 2014

El hombre que plantaba árboles – Jean Giono

Hoy quiero hablaros brevemente de un librito que me regalaron por Reyes y que ayer por la noche pude disfrutar: El hombre que plantaba árboles. No lo conocía antes, así que ha sido toda una sorpresa.

20140219_220803A primera vista parece un cuentito de apenas 36 páginas con ilustraciones sencillas pero muy llamativas por sus alegres colores, pero sus páginas esconden mucho más.

El narrador nos cuenta cómo conoció a Elzéard Bouffier durante un largo viaje a pie. Muy pronto descubrió que este fantástico hombre estaba llevando a cabo una maravillosa labor: plantaba árboles sobre las áridas tierras que le rodeaban; sin que nadie se lo pidiera, sin recibir aparentemente nada a cambio.  Sin embargo un gesto pequeño de generosidad puede acabar convirtiéndose en algo inmenso.

Él autor, Jean Giono, nos presenta esta sencilla, pero profunda, historia en forma de fábula, en este caso acompañada por las ilustraciones de Joëlle Jolivet. Además, al principio y al final del libro encontramos unos preciosos desplegables que nos muestran cómo era el panorama antes y después de la plantación de árboles.

Muy recomendable :)

lunes, 10 de febrero de 2014

La ladrona de libros – Markus Zusak

En medio de la Alemania nazi, Liesel Meminger es acogida por Hans y Rosa Hubermann. Él, un pintor que toca el acordeón. Ella, una mujer con cuerpo de armario y genio de hierro. Liesel se convertirá en una ladrona de libros, amando y odiando las palabras, entre clases de lectura, bombardeos, desfiles de judíos y la muerte, que acecha en cada esquina.

Durante la mayor parte del tiempo que he pasado leyendo este libro, me he sentido como un extraterrestre. Solo había leído reseñas excelentes de él y para mí ni siquiera se ha acercado a esas grandes críticas recibidas. Me explico muy brevemente:

20140210_100653Los personajes me han encantado. Todos son fuertes pero tiernos a la vez, incluso la dura Rosa Hubermann. Mis preferidos son Liesel, la ladrona de libros,  esa niña frágil que poco a poco se va convirtiendo en una mujer fuerte; y Hans Hubermann, el padre de acogida de Liesel, un ser humano sensible y solidario, a pesar del duro momento que le toca vivir. Y la relación tan especial que surge entre ellos es mágica y preciosa. También me ha gustado mucho la amistad tan extraordinaria que crece entre Liesel y Rudy, su vecino de al lado.

La elección de la narradora me ha parecido muy original; desde luego, cuando tuve el libro por primera vez en mis manos, no imaginaba para nada que sería ella quien nos explicara los hechos.

Y entonces, ¿cuál es el problema?

Lo que me ha estropeado la historia ha sido el modo en el que esta está escrita. Las descripciones son excesivas y el ritmo es lento, lentísimo, hasta resultar cansino. Por mucho que lees, es como si no avanzaras, entreteniéndote en aspectos que no parecen necesarios para la narración. Me ha dado la sensación de que es la típica novela que podrían contarnos en 300 páginas pero que, por alguna razón que se escapa a mi entendimiento, el autor ha decidido contar en más de 500 para así saciar la idea errónea de que un libro gordo siempre es mejor que uno más fino. Las primeras 300 páginas han sido casi un suplicio.

El libro mejora un poco a partir de la mitad para culminar en un final muy emotivo y que, sin duda, es lo mejor de todo el libro junto con los personajes. Esos dos elementos salvan el libro, básicamente.

No creo que vuelva a leer nada de este autor. Lo que sí me gustaría es, cuando pase el tiempo y se me cure un poco la resaca del libro, ver la adaptación cinematográfica de La ladrona de libros. Me han dicho que está bastante bien y espero poder, por fin, disfrutar de la preciosa tragedia de Liesel Meminger.

martes, 4 de febrero de 2014

Día Mundial contra el Cáncer

Hoy es una de esas fechas que todos desearíamos no tener que celebrar. El Día Mundial contra el Cáncer llena las redes sociales y los medios de comunicación de mensajes de cariño y apoyo a todos esos héroes, grandes y pequeños, que luchan diariamente por salir adelante y vencer a este monstruo.

Pero hoy también estamos de cumpleaños. ¡El Centro Maktub, impulsado por la Fundación Aladina, celebra su primer aniversario! Y durante su corta vida ya se han realizado en él 63 trasplantes de médula que han ayudado a salvar la vida de muchos niños y adolescentes. ¿Queréis conocer a alguno de estos pequeños luchadores?

patriciaNombre: Patricia
Edad: 2 años
Diagnóstico: Leucemia linfoblástica aguda
Una “muñequita” que conoció el Centro Maktub el verano pasado cuando le realizaron un trasplante de médula ósea. Cuando su donante noruego conoció el caso de Patricia quiso enviarle un conejito rosa de peluche como regalo para animarla a ella y a su familia.

david_pNombre: David P.
Edad: 6 años
Diagnóstico: Síndrome Hemofagocítico
A este peque de 6 añitos que ha “vivido” también en el Centro Maktub, le encantan los tractores y las cosechadoras. Es muy ahorrador, así que tiene un cerdito-hucha para que sus amigos le dejen monedas y poder comprarse un juguete muy pronto.

elenaNombre: Elena
Edad: 14 meses
Diagnóstico: Ostreopetrosis Maligna
Una princesa que a pesar de su edad, está luchando como una auténtica campeona para salir adelante. Roberto, su papá, ha dicho del Centro Maktub que “es un lugar moderno, agradable y lleno de luz”.

Todo un éxito por el que la Fundación Aladina merece una felicitación y un gracias enorme.

Pero no nos olvidemos de que estos pequeños y todos sus compañeros siguen luchando por vencer su enfermedad, así que no nos limitemos a darles cariño sólo el día marcado en el calendario. Se merecen que les demos amor y ayuda todos los días del año. ¿Te animas?

Insignia

lunes, 3 de febrero de 2014

[Off Topic] Dal Nonno, aquí comemos todos

Tener una intolerancia alimentaria es bastante frustrante tanto para el que la padece como para los que conviven con él, que no siempre son capaces de aceptar el hecho de que es una enfermedad, no un capricho. Cuando tu cuerpo no tolera determinadas cosas te empiezas a dar cuenta de que ese ingrediente está presente en muchos alimentos, incluso en algunos en los que su presencia resulta totalmente surrealista (leche en las patatas fritas, por ejemplo). Una vez que localizas los supermercados que venden los productos aptos y asumes que durante el resto de tu vida vas a tener que pagar más dinero por la comida que el resto de la gente, el día a día comienza a ser bastante llevadero. Sin embargo tienes que seguir renunciando a cosas tan simples como comerte una pizza. Y no hablemos ya de salir a comer fuera en alguna ocasión especial… misión casi imposible.

Sin embargo aún quedan oasis de esperanza y hace poco descubrí uno en Castelldefels (Barcelona). Dal Nonno, un restaurante italiano de comida casera y perfectamente adecuada para intolerantes al gluten y la lactosa. Pizzas, pasta, arroces, carnes, ensaladas… y postres que creía que jamás volvería a probar. Todo riquísimo y con precios asequibles; nada que ver con otros sitios en los que te ofrecen menús para celiacos a precio de oro.

¿Y qué decir de la atención? Exactamente igual que la comida: casera, cercana, agradable… como si estuvieras comiendo en casa de unos amigos.

La primera vez que fui me quedé alucinada al ver una carta tan amplia entre la que poder elegir. Estaba emocionada y quería probar todo, todo. Al final me quedé con una pizza:

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¡Pero aún quedaba el postre! ¡Postre! Nada de fruta o yogures de soja del mismo sabor que todos los días. ¡Un postre de verdad!

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La siguiente vez tomé pasta. No sabía que salsa ponerle y cuando me recomendaron la cuatro quesos casi me echo a llorar. “¿Puedo tomarla?”, pregunté, inocente de mí. ¡Y claro que pude!

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Y no sólo eso. También te preparan comida para que puedas llevártela a casa. De momento me he traído unas pizzas y pasta para hacer lasagna. Ahí ya juega la capacidad culinaria de cada uno a la hora de cocinarlo en casa, pero el ingrediente base es de primera. Y recién hecho.

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Os ha entrado hambre, ¿a qué sí? Pues os invito a que vayáis a conocer a Isabel y su familia, y a disfrutar de una comida en familia, con amigos, pareja… porque en Dal Nonno comemos todos :)

 

Podréis comer así de bien en:

 Pizzería Restaurante Dal Nonno

Avenida Constitución 60,

Castelldefels (Barcelona)