lunes, 26 de enero de 2015

Mi nueva vajilla. Ah, no.

Sé que este es un blog en el que hago reseñas culturales. Sé que este post no tiene nada que ver con dicha temática. Pero hay veces que te sientes tan impotente que necesitas por lo menos gritar al vacío de Internet lo que te ha pasado. Está claro que no podemos luchar contra las grandes empresas, pero al menos (de momento) tenemos libertad para contar lo que nos hacen y que el resto de personas sepan lo mal que trabajan y puedan evitarse un disgusto similar.

Hace un par de semanas decidimos comprar una vajilla que Carrefour Online ofrecía en su web. Al hacer el pedido, la tienda nos ofreció una fecha de entrega que después nos dimos cuenta que era totalmente aleatoria, por poner algo, vamos. Pero bueno, eso es lo de menos.

El domingo 18 de enero a las 22:45 (una hora muy normal), Seur nos envió un sms para avisarnos de que nos iba a entregar el pedido al día siguiente. También nos daba la opción de cambiar la fecha antes de las 23:59. Obviamente a esa hora no hay nadie en el servicio de Atención al Cliente, así que tuvimos que esperar a la mañana siguiente para ponernos en contacto con ellos. Además, como la fecha de entrega que nos había dado Carrefour no se correspondía con lo que estaba sucediendo, no estábamos ese día en la dirección que habíamos indicado para la entrega.

A las 8:00 de la mañana del lunes 19, llamé para intentar cambiar la dirección (un servicio que Seur ofrece) y me dijeron que no era posible porque el paquete ya estaba en ruta. Ok. Me hago responsable de mi error (que ni siquiera fue mío) y me desplazo hasta la dirección de entrega, sacrificando mi día por esperar mi nueva vajilla. Espero allí todo el día hasta que a las 19:00 me doy cuenta de que en la web han puesto que han intentado entregarlo a las 18:30 pero no había nadie en casa. ¿En serio? ¡Malditos, ******! Bajo, le pregunto al portero si ha visto a alguien de Seur y me dice que no. Total, que me vuelvo a casa para llamar por teléfono al servicio de atención al cliente. Son las 20:01 y ya no hay nadie allí.

A la mañana siguiente (martes 22) volvemos a llamar a Seur y nos dicen que otra vez es imposible cambiar la dirección, que ya toman nota para el miércoles. Sin embargo, en Twitter me aseguran que sí, que lo traerán a lo largo del martes. Crédula de mí, espero todo el martes en casa para nada.

El miércoles 21, cuando ya estaba a punto de montar en cólera, suena el móvil. El repartidor de Seur no podía aparcar (WTH?) y quería que bajara a la calle yo a recoger un paquete que ponía que pesaba 12 kilos. No perdona, estás muy equivocado. Total que al final sube corriendo, me da la PDA, deja el paquete de muy malas maneras, me quita la PDA sin casi poder firmar y sale corriendo (literalmente).

¡Bien! Por fin teníamos nuestra preciosa vajilla de Londres en casa.

¡Pues no!

O sí. Sólo que no era una vajilla, si no un montón de pedacitos de algo que alguna vez fueron platos con dibujos de Londres.

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Cuando consigo salir del estado de shock, llamo inmediatamente a Carrefour. Después de tenerme más de media hora esperando y colgándome porque “todos sus agentes se encontraban ocupados”, por fin me atiende una señorita. Muy amable, me va a tramitar la devolución y en menos de 48 horas pasarán a recogerlo. Ok. Gracias. ¡Ah, no! Que hay un problema técnico y no puede tramitarlo. A lo largo de la tarde nos llamarán.

Y no nos llamaron, claro.

El jueves 22 volvemos a llamar pero el fallo técnico sigue.

Hola. Hoy es lunes 26. Acabo de llamar de nuevo a Carrefour. “Sí, mi compañera lo intentó, pero había un problema técnico”. ¿Ah, sí? ¿No me digas? El problema técnico sigue y ellos ya no pueden hacer nada. Que pongamos una reclamación en cualquier centro.

Pues ok. Así lo haremos, no lo dudes.

Vamos, que si podéis evitarlo, no utilicéis Carrefour Online. El embalaje es deficiente, el sistema de entrega mediante Seur es vergonzoso y el servicio de Atención al Cliente de Carrefour es totalmente inútil.

Edito (27/01): Ayer a última hora de la tarde tomamos la decisión de acudir con la caja de pedazos a un Carrefour físico, el de Las Rosas en concreto. Vamos que nos tocó cargar con los 12 kilos que pesan las vajillas. Afortunadamente nos atendió una chica muy amable, que entendió a la primera lo que nos había pasado y tardó cero coma en solucionarlo; parece que los trabajadores de Carrefour tienda física sí saben lo que hacen, mientras que en la online están relegados los más inútiles e ineptos del planeta. Nos cambió las vajillas rotas por otras iguales en perfecto estado (lo comprobamos allí antes de salir). También nos dio una hoja de reclamación para presentar en Consumo para pedir la devolución de los gastos de envío (ya que al final hemos tenido que ir a por ella nosotros) y el resarcimiento por daños y perjuicios. Nos ha costado perder un montón de tiempo, gasolina, llamadas de teléfono y el resurgir de mi gastritis, pero por fin tenemos vajilla.

Edito (30/1): Hoy Carrefour nos ha mandado un mail para decirnos que el lunes pasarán por casa a recoger la vajilla rota. ¿En serio? ¿No se enteran de nada? El caso es que hemos intentado responder al email pero ha sido imposible porque el servidor lo devuelve. De todas formas, ¡muy bien, diez días para arreglar un problema informático! ¡Bravo!

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1 comentario:

  1. Pues yo seguía llamando hasta que lo solucionen.... pues a ver si vas a un carrefour te lo solucionan, yo los vi en la web y son muy chulos y salían bien de precio!! Pero esas cosas que se pueden romper no me fio de comprarlo en internet... porque los que tienen la culpa son la mensajería que tratan fatal las cosas...

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