martes, 28 de junio de 2016

Adiós, amigos de Guindalera

Cada vez que un lugar en el que habita la cultura cierra sus puertas, da pena. Mucha. Pero cuando ese lugar es casi una parte de tu familia, sientes que de verdad estás perdiendo algo muy valioso. Si seguís el blog desde hace tiempo, más de una vez habréis leído críticas de obras de teatro representadas en la sala Guindalera.

Hace unos trece años apareció en el barrio un teatro pequeñito, escondido en medio de las casas. Ya la entrada daba bastante idea de lo que ibas a encontrar dentro: una salita pequeña, acogedora y en la que cada visita prometía ser especial. La primera vez fui con mis padres y desde entonces he visto casi todas las obras que han hecho. Allí he conocido a gente, he aprendido, he reflexionado, me ha entrado curiosidad por leer autores que no conocía, he entrevistado a actores para trabajos de la universidad y, sobre todo, he disfrutado del teatro.


Pero, desgraciadamente, el pasado viernes fue la última vez.

Justo al volver de ver Fuga Mundi, nos enteramos de que iban a cerrar. Los que hemos estado con ellos desde hace tiempo, sabemos que son ya varios años los que llevan luchando e intentando mantenerse a flote, siempre bien sujetos a sus principios y a la idea con la que pusieron en marcha el proyecto. Pero parece que no pudo ser. Parece que los lugares en los que ofrecen cultura como algo más que entretenimiento no interesan. Y es una pena, porque creo que es justo lo que necesitamos en los tiempos que corren.

Así que desde aquí os animo a que no perdáis la oportunidad de ir al menos una vez a disfrutar de Guindalera. Tenéis hasta el día diecisiete de julio (jueves, viernes y sábados a las 21h. y domingos a las 20h.) para asistir a las representaciones de Fuga Mundi, una obra protagonizada por cuatro mujeres muy distintas y ambientada a principios del siglo XVII, en una España que estaba a punto de comenzar la expulsión de los moriscos. Una obra que habla de prejuicios, de injusticias, del miedo, del deseo,del poder, de la religión, de la ética…

La sala está en la calle Martínez Izquierdo 20, en Madrid, muy cerca del metro de Diego de León.

De verdad, si no habéis ido (o si lo habéis hecho ya, por qué no) no perdáis la oportunidad de disfrutarlo antes de que cierre.

A mí ya solo me queda decir: hasta siempre y muchas gracias.

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