jueves, 7 de julio de 2016

Buscando a Dory

«Hola, soy Dory y tengo pérdidas de memoria a corto plazo.»

Con esa frase, una voz de lo más tierna y la carita más cuqui de todo el cine de animación, se nos presenta la pequeña Dory, el famoso pez cirujano que conocimos en Buscando a Nemo, cuando ayudaba a Marlin a encontrar a su hijo.

A partir de ese recuerdo de su infancia, la Dory adulta se embarcará en una nueva aventura de búsqueda, esta vez con el objetivo de reencontrarse con sus padres. Para ello tendrá que cruzar una vez más el océano y regresar al lugar en el que nació, con todos los peligros que ello supone. Pero, por supuesto, no estára sola, irá acompañada de sus amigos y de otros muchos personajes marinos que irá encontrando por el camino.

La película cuenta el viaje de los tres peces, pero también introduce recuerdos que vuelven a la mente de Dory para mostrarnos cómo era de pequeña, cuál es su pasado e incluso qué estaba haciendo cuando conoció a Marlin.


Una vez más, Pixar nos ofrece una película que pueden disfrutar niños y adultos. Historia entretenida, personajes  entrañables, momentos divertidos, reencuentro con peces que ya conocíamos, partes emotivas y mensajes más allá de la superficie (crítica a los parques de animales, héroes no convencionales, relaciones humanas…).

Buscando a Nemo es una de mis películas de animación preferidas, pero Buscando a Dory, para mi gusto, la supera. Es una historia quizá menos divertida, pero más completa. Me encantó.


Por cierto: no os perdáis el corto que proyectan antes de la película y ni se os ocurra salir de la sala antes de que finalicen los créditos. ¡Hay sorpresa!


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