miércoles, 27 de abril de 2016

DRAGAL II. La metamorfosis del dragón - Elena Gallego Abad

[SI NO HAS LEÍDO LA PRIMERA PARTE Y NO QUIERES SABER NADA, NO SIGAS LEYENDO] 
Con la policía investigando el extraño robo en la iglesia de San Pedro, Mónica se prepara para acudir a su cita con Adrián en la Poza da Moura. La chica no sabe todavía que la noticia de la desaparición de su amigo ha corrido como la pólvora y que un comisario sigue sus pasos de cerca.
Mientras la espera, Dragal descubre que por primera vez en su existencia milenaria sus poderes son limitados. Para recuperar su lugar en la escala biológica, el dragón tiene que absorber la materia gris del cerebro de Adrián y completar la simbiosis definitiva de las dos almas. ¿Quién ganará la batalla por dominar al otro?
Pero Mónica y don Jorge no se quedan atrás, y ha llegado la hora de desempolvar una antigua caja con reliquias de la Orden de Dragal, una caja que contiene un inquietante huevo alquímico que podría dar respuestas a los enigmas… y cambiarlo todo.


Tras haber dejado a Adrián escondido para ocultar su inminente transformación en dragón, La metamorfosis del dragón retoma la historia justo en el momento en el que terminó el anterior.

Sería muy bonito que la historia hubiera seguido totalmente centrada en el protagonista y su lucha por vencer al dragón que está intentando apoderarse de su cuerpo, pero la desaparición repentina de un menor no pasa desapercibida y menos en una población tan pequeña, por lo que enseguida se dará la voz de alarma y comenzará una intensa búsqueda. Además, la policía sigue investigando el supuesto robo en la iglesia de San Pedro, Brais quiere vengarse de los que lo acusaron injustamente y Mónica continúa con sus indagaciones sobre Dragal con la intención de poder ayudar a su amigo.

La metamorfosis del dragón es un libro más intenso que el que le precede. Se podría decir que la verdadera protagonista de esta segunda parte es Mónica, pues es ella, con la ayuda de don Jorge, quien se encargará de proporcionarnos nuevos datos sobre la Orden del Dragal, sus miembros y los secretos que aún esconde la profecía que anunciaba el regreso del dragón. También conoceremos más sobre el pasado de Adrián y su familia y se resolverán ciertos interrogantes que quedaron abiertos al terminar el primer libro. Aunque se plantearán otros nuevos, claro.

De nuevo, Anaya ha hecho una edición preciosa y perfecta para una historia como esta: con una portada que parece que desprende luz propia y unas solapas que al juntarse nos permiten adentrarnos en oscuros pasadizos.

Enigmas, personajes sospechosos, profecías, órdenes secretas, objetos alquímicos y secretos ocultos son los ingredientes que conforman este libro. Si te gustó La herencia del dragón, no puedes perderte esta segunda parte.


Publicado originalmente en el número 3 de la revista El aLIJo

domingo, 17 de abril de 2016

Coraline - Neil Gaiman

Al día siguiente de mudarse de casa, Coraline explora las catorce puertas de su nuevo hogar. Trece se pueden abrir con normalidad, pero la decimocuarta está cerrada y tapiada. Cuando por fin consigue abrirla, Coraline se encuentra con un pasadizo secreto que la conduce a otra casa tan parecida a la suya que resulta escalofriante.
Sin embargo, hay ciertas diferencias que llaman su atención: la comida es más rica, los juguetes son tan desconocidos como maravillosos y, sobre todo, hay otra madre y otro padre que quieren que Coraline se quede con ellos, se convierta en su hija y no se marche nunca. Pronto Coraline se da cuenta de que, tras los espejos, hay otros niños que han caído en la trampa. Son como almas perdidas, y ahora ella es su única esperanza de salvación. Pero para rescatarlos tendrá también que recuperar a sus verdaderos padres, y cumplir así el desafío que le permitirá volver a su vida anterior.

Es verano y Coraline está aburrida; sus padres siempre están ocupados y aún faltan unos días para empezar el colegio. Así que, para entretenerse, decide explorar su nueva casa, situada en una enorme mansión que comparte con unos vecinos de lo más peculiares. En su piso encuentra una puerta que está cerrada con llave porque no lleva a ningún sitio. O eso es lo que parece, al menos. Porque, de repente, Coraline se verá sumergida en una aventura en la que tendrá que enfrentarse a una serie de desafíos para recuperar a sus padres y regresar a su casa.

Esta novela me ha recordado en parte a Alicia en el País de las Maravillas, solo que con tintes más oscuros y macabros. Todos los personajes que aparecen son extraordinarios, incluidos los animales, pero el mundo que encuentra Coraline al otro lado de la puerta es tétrico, sombrío y un poco repugnante.

A cada paso que demos junto a nuestra pequeña heroína, sentiremos sorpresa, susto, incredulidad y a veces un pelín de asco. Porque en este libro nada es lo que parece y todo es tan fantástico que es necesario dejarse arrastrar al interior de la historia para poder disfrutarla al cien por cien.

La protagonista es una niña peculiar y muy valiente, que no se achanta ante el miedo. Incluso, en medio de las sombras, es capaz de ofrecernos una pequeña lucecita en forma de moraleja o reflexión: ¿de verdad sería tan genial tener todo lo que deseamos o más bien terminaríamos aburridos? Interesante…

Hace tiempo vi la adaptación cinematográfica de esta novela, pero la lectura me ha encantado y me ha provocado un montón de sensaciones. ¡No os la perdáis si queréis disfrutar de una intensa aventura en un mundo fantástico!

Publicado originalmente en el número 3 de la revista El aLIJo

viernes, 1 de abril de 2016

Los pecados de verano - Daniel Blanco Parra

Primavera de 1951. Consuelo, a la que todos llaman la Señora, vive en un permanente estado de hastío: la agotan sus dos hijos pequeños, su madre y su criada, la asquea su matrimonio concertado y la asfixia su pueblo. Todo cambia el día en que su marido es invitado a participar en el Primer Congreso Nacional de Moralidad en Playas y Piscinas, donde un grupo de elegidos intentará poner coto a las relajadas costumbres de los turistas. Este viaje de toda la familia a una ciudad mediterránea —el sol, la luz, el mar— los abruma y desarma, mostrándoles un nuevo paisaje de libertad, no siempre agradable. Los pecados de verano es una historia «decente» sobre la rebelión íntima, sobre los arrebatos y el deseo, pero es también un divertido paseo por esa España mojigata y aún dolorida que empezaba a abrirse al turismo, a las suecas y también, a pesar del alboroto, a los bikinis.
Los pecados de verano nos cuentan la historia de la familia Villalobos y la España de principios de los años cincuenta, que empieza (muuuuuuy despacio) a abrirse al turismo extranjero. 

Consuelo, a quien todo el mundo conoce como la Señora, vive en una especie de mansión en un pequeño pueblo junto a su marido, sus dos hijos, su madre y su criada. Su existencia es rutinaria y tediosa hasta que el cabeza de familia es invitado a asistir al Primer Congreso Nacional de Moralidad en Playas y Piscinas, donde se van a discutir las medidas que se deben tomar para controlar a los extranjeros que han empezado a llegar a las costas españolas con sus bikinis y sus «ganas de provocar». Aprovechando el evento (que existió de verdad), toda la familia viajará a la costa mediterránea y esa nueva experiencia hará que cambien muchas cosas en todos ellos.

El peso de esta novela no recae sobre la trama, sino sobre los personajes y el contexto en el que están situados. Es muy interesante conocer cómo y por qué han llegado cada uno de ellos a donde están, cómo la situación del país influye en sus vidas y su evolución a lo largo de las páginas (la de unos más que la de otros). 

También llama mucho la atención la idelogía, las costumbres y las restricciones que abundaban en nuestro país en esa época. Aunque, por desgracia, en algunas cosas no hemos evolucionado lo suficiente todavía. 

Los capítulos son muy cortitos; tanto, que nunca sabía cuándo dejar de leer, porque siempre pensaba: «bueno, si el siguiente sólo es una página, venga». Y así hasta el infinito.

No esperéis encontrar una historia llena de acción, ni escenas espectaculares, ni un ritmo trepidante. Este es un libro bello, con un ritmo pausado y un estilo exquisito. Se nota que Daniel Blanco ha cuidado hasta la última coma, sin dejar nada al azar.

Me encantó y os lo recomiendo a todos los que estéis buscando una lectura especial.